21 mayo 2013

01 / E.L.U.I. (Espacio Libre, Único e Inspirador)



E.L.U.I. Es un espacio creado para desahogos espontáneos, libres pensamientos y anécdotas inspiradoras, que necesitan su propio lugar dentro del blog.

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Malestar estomacal justo la noche en que debíamos partir de vuelta a Cocha. Esos malestares en que los músculos esfínteros no responden correctamente. Esos donde la transpiración no es por calor, sino por demasiada concentración o simplemente por temor al libre fluir de tu cuerpo. Esos en que pasas a tener dos aparatos urinarios en distintos formatos… supongo que los conocen. Bueno, la vuelta era en bus y partía a las 6:00 am, por lo tanto no debería ser tan “especial” como el viaje en camión. A la hora presupuestada comenzamos el retorno sin problema alguno. Después de andar un buen rato, a eso de las 8:00 am, el bus se detuvo un momento para que tomáramos desayuno, desayuno que puede ser un picante de pollo (una especie de pollo al jugo, acompañado de arroz, chuño, papas y tallarines), una sopa (cazuela) u otro plato similar.

Comprenderán que a esas alturas los músculos antes descritos, estaban siendo sobre exigidos, por lo que un relajo les venía bien. Papel en mano el humano y su sufrir se dirigen al baño público. Obviamente lo esperado y temido: Una caseta de madera irregular que dejan entrever algunos rayos de luz. En su interior, abarcando toda la base, un cuadrado perfecto del más puro cemento. Sobre este y en proporción aurea aparece un círculo negro que parece conducir a la paz interior. En la esquina papeles blancos, rosas y beige, muchos de ellos con alguna expresión pictórica de carácter espontáneo. Nada indicaba como utilizar ese espacio, pero el instinto es sabio; adoptar en correcta posición las distintas partes del cuerpo, con el fin de que las posaderas queden a escasos milímetros del orificio áureo, para así poder cerrar los ojos y entregarse. Repentinamente la mente queda en blanco, los sentidos son anulados y por un sólo momento en la vida, eres parte de la nada.
 
El centro áureo es un desafío, pues desarmar aquella composición con un arrebato Pollock no es justo para los que han de venir. Puedes dejar tus instintos creativos para el papel, no por nada está esa esquina ahí, llena de bocetos desechados.

El resultado. Perfecto. La composición aurea no tiene ningún rastro de mi intervención. La esquina de bocetos solo crece un poco, esta vez con papel rosado. Interior corpóreo, vacío. Cese de transpiración. La piel vuelve a tomar su color Ron. Párpados entrecerrados vuelven a su estado normal y aparece una leve sonrisa. Agradecido pago $1 bs. y vuelvo al bus triunfante.


2 comentarios:

  1. Queridos amigos viajeros, me gusta mucho el estilo del relato y podemos perfectamente con estos llegar a imaginarnos como es estar ahí tal cual. La anécdota del camión a Toro Toro la encontré casi tragicómica ya que pude tener esa noción de "Realidad presente" que en este caso les pertenece. El relato del precario baño y los músculos del esfínter es un tema que es muy conocido por mi y entiendo esa "incomodidad" que nos ataca en esos momentos. Ahora cuando las opciones son escasas, la incomodidad pasa a convertirse en indiferencia y en ese punto todo pasa a ser relativamente mejor. Espero seguir disfrutando de sus aventuras y saber de Uds.
    Se despide su amigo Lass, saludos de la Daniela también para allá.

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  2. Güena buen Lass. Que bueno que os haya gustado el blog, la idea es que se estén enterando por aqui de las peripecias del viaje y las mutaciones que nos vayan ocurriendo. Pronto se vienen otras cosas.

    Gracias por comentar, nos da ánimo de seguir adelante y alcanzar así la paz mundial. Saludos a la iñora y a uste pue obvio

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