E.L.U.I. Es un espacio creado para desahogos espontáneos, libres pensamientos y anécdotas inspiradoras, que necesitan su propio lugar dentro del blog.
01/
Malestar
estomacal justo la noche en que debíamos partir de vuelta a Cocha. Esos malestares en que los músculos esfínteros no responden correctamente. Esos
donde la transpiración no es por calor, sino por demasiada concentración o
simplemente por temor al libre fluir de tu cuerpo. Esos en que pasas a tener
dos aparatos urinarios en distintos formatos… supongo que los conocen. Bueno,
la vuelta era en bus y partía a las 6:00 am, por lo tanto no debería ser tan
“especial” como el viaje en camión. A la hora presupuestada comenzamos el retorno
sin problema alguno. Después de andar un buen rato, a eso de las 8:00 am, el
bus se detuvo un momento para que tomáramos desayuno, desayuno que puede ser un
picante de pollo (una especie de pollo al jugo, acompañado de arroz, chuño,
papas y tallarines), una sopa (cazuela) u otro plato similar.
Comprenderán que
a esas alturas los músculos antes descritos, estaban siendo sobre exigidos, por
lo que un relajo les venía bien. Papel en mano el humano y su sufrir se dirigen
al baño público. Obviamente lo esperado y temido: Una caseta de madera
irregular que dejan entrever algunos rayos de luz. En su interior, abarcando
toda la base, un cuadrado perfecto del más puro cemento. Sobre este y en
proporción aurea aparece un círculo negro que parece conducir a la paz
interior. En la esquina papeles blancos, rosas y beige, muchos de ellos con
alguna expresión pictórica de carácter espontáneo. Nada indicaba como utilizar
ese espacio, pero el instinto es sabio; adoptar en correcta posición las
distintas partes del cuerpo, con el fin de que las posaderas queden a escasos
milímetros del orificio áureo, para así poder cerrar los ojos y entregarse.
Repentinamente la mente queda en blanco, los sentidos son anulados y por un
sólo momento en la vida, eres parte de la nada.
El
centro áureo es un desafío, pues desarmar aquella composición con un arrebato
Pollock no es justo para los que han de venir. Puedes dejar tus instintos
creativos para el papel, no por nada está esa esquina ahí, llena de bocetos
desechados.
Queridos amigos viajeros, me gusta mucho el estilo del relato y podemos perfectamente con estos llegar a imaginarnos como es estar ahí tal cual. La anécdota del camión a Toro Toro la encontré casi tragicómica ya que pude tener esa noción de "Realidad presente" que en este caso les pertenece. El relato del precario baño y los músculos del esfínter es un tema que es muy conocido por mi y entiendo esa "incomodidad" que nos ataca en esos momentos. Ahora cuando las opciones son escasas, la incomodidad pasa a convertirse en indiferencia y en ese punto todo pasa a ser relativamente mejor. Espero seguir disfrutando de sus aventuras y saber de Uds.
ResponderEliminarSe despide su amigo Lass, saludos de la Daniela también para allá.
Güena buen Lass. Que bueno que os haya gustado el blog, la idea es que se estén enterando por aqui de las peripecias del viaje y las mutaciones que nos vayan ocurriendo. Pronto se vienen otras cosas.
ResponderEliminarGracias por comentar, nos da ánimo de seguir adelante y alcanzar así la paz mundial. Saludos a la iñora y a uste pue obvio